Columnas

El precio de la segregación educacional

By January 21, 2019 No Comments

por Andreas Schleicher, Director de Educación de la OCDE.

Sábado 22 de noviembre de 2014, El Mercurio. 

Alguna vez se dijo que Moisés condujo a los judíos durante 40 años a través del desierto, solo para llevarlos al único país en el Medio Oriente que no tenía petróleo. Pero Moisés pudo haberlo hecho bien, después de todo. Hoy Israel tiene una economía innovadora y su población goza de un nivel de vida que la mayor parte de sus vecinos ricos en petróleo no tiene.

Hay un patrón detrás de esto: el estudio PISA de la OCDE muestra que existe una relación negativa significativa entre el dinero que obtienen los países producto de sus recursos naturales y los conocimientos y habilidades de su población escolar. En los países con pocos recursos naturales la educación tiene fuertes resultados y un alto estatus, las personas entienden que el país debe vivir de la explotación de sus conocimientos y habilidades, y que estas dependen fundamentalmente de la calidad de las escuelas. Otros ejemplos son Finlandia, Singapur y Japón.

El sistema escolar de Chile ha servido al país hasta un punto, pues produjo una élite que fue capaz de llevar adelante una economía basada en materias primas y generar en la población las habilidades básicas que los trabajadores necesitaban para funcionar en esa economía. Pero ese modelo ha perdido eficacia y las deficiencias en la base de habilidades de la fuerza laboral en Chile representan un obstáculo mayor para el desarrollo económico y social a largo plazo del país.

Según los estándares mundiales, el sistema escolar de Chile no es bueno incluso a nivel de élites. Reflejo de lo anterior es que el 10% más desfavorecido de los niños de 15 años de Shanghai (con similar ingreso per cápita que el chileno) supera a su contraparte del 10% de las familias más ricas de Chile. La diferencia clave es que Shanghai ofrece a todos sus estudiantes el tipo de oportunidades de educación que Chile se reserva para sus hijos más ricos.

El precio de la segregación social en Chile ha sido una extrema concentración de alumnos desaventajados en escuelas desaventajadas, lo que amplifica en cinco veces las desventajas individuales de origen de cada uno de estos alumnos, por una parte. Por otra, esta lógica de segregación ha conducido a una gran complacencia en las escuelas a las que acuden estudiantes privilegiados. PISA demuestra que los resultados que obtienen estas escuelas derivan prácticamente de la selección de alumnos, pero no del valor agregado de sus procesos de aprendizaje.

Alguna vez PISA preguntó a los alumnos qué era lo que ellos consideraban que los hacía buenos en matemáticas. La mayoría de los alumnos chilenos respondió que el éxito dependía del talento, “si no soy un genio en matemáticas, entonces mejor debo estudiar algo más”. Cuando preguntamos lo mismo en China, nueve de cada 10 estudiantes dijeron que si estudian mucho, ellos confiaban en que sus maestros les ayudarían y entonces tendrían éxito. Vemos entonces un caso donde los alumnos se sienten impotentes ante un sistema que solo los selecciona, frente a otro caso donde los alumnos se sienten dueños del proceso, y no es sorpresivo que en el segundo cada niño termine la escuela con bases sólidas en matemáticas.

Chile puede estar orgulloso de su éxito económico. Mientras muchos países sufrieron gravemente durante la crisis financiera, Chile se mantuvo bien en un contexto de recesión. Pero lo que Chile no debe pasar por alto es que su pobre sistema escolar se ha convertido en el equivalente a una recesión económica permanente.

Según nuestra estimación, elevando el rendimiento del sistema escolar de Chile en solo 25 puntos PISA, puntaje equivalente al logro alcanzado por Polonia en seis años, añadiría más de 1.050 billones de dólares al producto nacional durante el período de vida de quienes hoy tienen 15 años de edad. Este beneficio sobrepasa por mucho el costo de la reforma educacional.

El mundo se ha vuelto indiferente a la tradición y las historias del pasado, implacable frente a la fragilidad e ignorante de las costumbres. El éxito irá a aquellos individuos, instituciones y países rápidos para adaptarse, lentos para quejarse y abiertos al cambio. La tarea de los gobiernos es ayudar a sus ciudadanos. El paquete propuesto por la reforma escolar de Chile ofrece una oportunidad única en la vida para cambiar las bases del sistema y de alinear lo que las escuelas entregan con los resultados que tendrá la próxima sociedad chilena.

 

 

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